Roberlo - The Refinish of Identity
Mis primeras prácticas. Recibo el encargo de rediseñar la identidad de Roberlo, una multinacional con 50 años de historia en el repintado automotriz. Un sector técnico (masillas, barnices, catalizadores) que me era totalmente ajeno.
Client
Roberlo
Year
2026
Project type
Branding / Brand Architecture / Brand Strategy
Roberlo es un gigante de 1968 que mueve tecnología química en más de 100 países.
¿Qué peso tiene un diseñador de 21 años en un mundo que ya ?tiene tanto recorrido?
El azul de Roberlo es sagrado, es su historia. Estaba eufórico por la oportunidad, pero también muy intimidado. Sabía que si no encontraba una idea con raíz, el proyecto me devoraría.

Antes de trazar la primera línea, me dediqué a diseccionar lo que ya existía. No se trataba de decir "esto está mal", sino de entender qué se estaba comunicando de manera incorrecta.
Me di cuenta de que la marca se percibía como algo estático y puramente industrial, cuando en realidad su día a día es pura transformación y color. Había una desconexión entre lo que la empresa hacía (cambiar el valor de las superficies) y lo que la empresa mostraba. El diseño anterior no era capaz de explicar la complejidad de sus productos ni la agilidad de sus filiales.
Entendí que el problema no era estético, sino narrativo. Por eso, me centré en desatar estos tres nudos principales

El salto al mundo digital: Roberlo es una empresa con 50 años de historia física. Mi misión era traducir ese legado a un entorno digital. Necesitaba un lenguaje que no solo se viera bien en un bote de masilla, sino que fuera nativo en pantallas. La Tricapa, al nacer de la geometría y el movimiento, permitía que la marca dejara de ser un sello estático para convertirse en una interfaz viva.
La coherencia global (Simplicidad escalable): Con filiales en medio mundo, el sistema no podía ser un rompecabezas. Necesitaba algo que cualquier diseñador, desde Brasil hasta Corea, pudiera aplicar sin errores. La solución fue la simplicidad del concepto: "Base, Centro y Cierre". Un esquema tan claro que permitía que la identidad se extendiera sola, manteniendo la misma fuerza en cualquier rincón del planeta.
Rescatar el Changing Color Values: El eslogan ya estaba ahí, pero se sentía como una frase accesoria. Mi obsesión fue darle un valor añadido; que no solo se leyera, sino que se viera. Al hacer que la capa intermedia mutara y absorbiera el color de cada producto, el sistema visual empezó a ejecutar el eslogan en tiempo real. Ahora, el cambio de valor cromático ocurre ante tus ojos.

Con estas tres metas claras, el reto pasó de ser estratégico a ser puramente creativo:
¿Cómo meto todo esto en una sola idea visual?
Buscaba una estructura que ya estuviera allí, en el taller, esperando a que alguien la viera.
Y la respuesta no apareció en una galería de diseño, sino en el gesto más básico de cualquier pintor: la superposición.
Ahí es donde el logo de Roberlo se abrió y reveló la solución.

La Tricapa
El sistema visual no fue una invención externa, sino un descubrimiento. Al proyectar la forma de Roberlo en perspectiva isométrica, la marca dejó de ser plana para ganar volumen. Ese giro generó tres planos tridimensionales que encajaban, casi de forma mágica, con la realidad física del repintado profesional.
Así es como el proceso de taller se convirtió en el ADN de la identidad:
La Imprimación (Base azul): Es el plano inferior, el que sostiene todo el sistema. Representa la tecnología química de Roberlo, ese paso invisible pero crítico que prepara la superficie. Visualmente, funciona como el cimiento de la marca; es el recordatorio de que, sin una buena base, el resto del trabajo no tiene valor.
La Chapa (Capa intermedia): Es el corazón del sistema y el plano más dinámico. Aquí es donde vive el cliente. Al usar el color plata, el diseño deja de ser abstracto para hablar de metal, de chapa desnuda y de la realidad de los vehículos que entran en el taller. Es un espacio de diálogo: el metal espera ser transformado, y es ahí donde el sistema interactúa con el color de cada producto.
El Barniz (Capa superior): El plano que cierra la composición. Representa la protección, el brillo y la excelencia del acabado final. Es la firma de Roberlo que sella el proceso, asegurando que lo que ocurre en el centro (el color y la chapa) quede protegido bajo su estándar de calidad.

La Mutabilidad
Si el mundo cambia, la identidad también.
Lo que hace que este sistema sea realmente "guay" es que no es una foto fija. Al haber aire entre las capas, la marca se vuelve mutable:
Se adapta al formato: Las capas pueden separarse para dar aire a una fotografía, comprimirse para un favicon de 16 píxeles o rotar para guiar la mirada en una lona de feria. No es una plantilla rígida, es un organismo mecánico.
El color como información: Aquí es donde el slogan Changing Color Values cobra vida. Cuando hablamos de un producto específico (una masilla naranja o un fondo verde), la capa intermedia —la chapa— absorbe ese color.
Energía visual: En las intersecciones entre capas, el color genera degradados vibrantes. El color ya no se impone desde fuera; emerge de la interacción entre el producto de Roberlo y la superficie.

El Digital
La adaptación digital de Roberlo nació de la necesidad de convertir una identidad industrial y estática en un sistema preparado para pantallas, movimiento y formatos responsive. La Tricapa permitió que la marca dejara de comportarse como un bloque rígido para transformarse en una estructura flexible capaz de expandirse, comprimirse o simplificarse dependiendo del soporte, desde una web hasta un favicon de pocos píxeles, manteniendo siempre reconocimiento y coherencia visual.
Además, el uso del degradado se volvió clave dentro del entorno digital, ya que aprovecha el RGB en toda su plenitud para generar transiciones luminosas, profundidad y energía visual imposibles de conseguir en soportes tradicionales. El color deja de ser plano y empieza a reaccionar entre capas, creando una identidad mucho más viva, adaptable y pensada específicamente para el lenguaje de las pantallas.


El color
Uno de los problemas que arrastrábamos era la incapacidad de expresarnos a través del color sin que la marca se desdibujara. Queríamos usarlo, pero no encontrábamos la manera de asociarlo a Roberlo de forma coherente. Con el nuevo sistema, el color ha dejado de ser un "relleno" para convertirse en un ornamento con sentido que narra el proceso de la empresa.
Al ser una marca mutable y móvil, hemos ganado una riqueza visual que antes era impensable:
Un entorno digital infinito: El uso de degradados y la interacción entre capas nos permite generar una cantidad de variables y composiciones enorme. En pantallas, donde la luz y el movimiento mandan, este sistema brilla. Ya no tenemos una marca estática; tenemos un entorno visual flexible que cubre todas nuestras necesidades digitales.
Comprensión inmediata: La gente ahora no solo ve colores, entiende por qué están ahí. Al estar vinculados a la "tricapa" (la historia del proceso), el usuario comprende cómo nos explicamos. El color ahora ayuda a segmentar productos, a jerarquizar información y a dar profundidad a la comunicación sin perder el ADN azul de Roberlo.
Hemos pasado de tener miedo al caos cromático a tener un lenguaje propio. La mutabilidad nos da la libertad de ser tan sobrios o tan vibrantes como el formato exija, sin dejar de ser nosotros mismos en ningún momento.

La Direccion de Arte
Entendiendo las necesidades globales y digitales de Roberlo, la dirección de arte también se adaptó a un sistema preparado para IA. A través de un prompt maestro, cualquier imagen generada mantiene una misma iluminación, colorización y atmósfera visual, permitiendo que todo el universo de la marca se sienta conectado y coherente sin importar la herramienta utilizada.
Además, se ha desarrollado un meta prompt que permite generar imágenes coherentes incluso cuando faltan recursos visuales, asegurando que el sistema pueda expandirse de forma consistente sin perder la identidad estética ni el lenguaje visual de la marca.

Al final, todo este proceso de diseño ha servido para dotar al eslogan de Roberlo de una profundidad que nunca antes había tenido. El tagline "Changing Color Values" ya no es solo una declaración de intenciones; es la descripción literal de cómo funciona nuestra identidad:
Changing (El cambio): Se manifiesta en la mutabilidad de las capas. La marca ya no es un bloque rígido; es un activo digital que se transforma, se mueve y se adapta. Cambia su forma para responder a cada necesidad, desde una web a una feria internacional.
Color (La energía): Representa la introducción del color estratégico. El color ya no "está por estar"; aparece como una reacción química en la chapa, vibrante y rico en matices, expresando la diversidad de soluciones de la casa de una manera que el entorno digital ahora sí puede explotar al máximo.
Values (Los valores): Se materializan en la propia Tricapa. Cada capa es un valor fundamental de la empresa: la tecnología de la base, el respeto por el cliente en el centro y la excelencia del acabado final.
Cada vez que el sistema se aplica, ocurre un Changing Color Values real: la chapa plateada muta, absorbe el color del producto y se transforma bajo las capas azules de Roberlo. No hemos inventado una frase nueva; hemos construido un lenguaje que hace que la frase cobre vida en cada píxel. Es la unión perfecta entre el legado de 50 años y la ambición de un futuro digital
El privilegio de la experiencia
"Estem fets de capes, cada capa ens ha ajudat a evolucionar."
-Monumento a la entrada de Roberlo
Desde 1968, roberlo se ha forjado exactamente así: acumulando capas de experiencia, solidez y confianza innegociable. Llevan toda una vida construyendo relaciones sólidas y demostrando una calidad técnica impecable.
Por ello, 'Changing Color Values' debe dejar de ser una promesa vacía para convertirse en una declaración de liderazgo. Hemos evolucionado capa a capa durante décadas, dominando las bases de nuestro sector.
Por eso hoy tenemos el derecho y la credibilidad de afirmar que nosotros somos quienes cambiamos el valor del color.
Lo que me llevo
Termino este proyecto con 21 años y una visión muy distinta del diseño. Roberlo me obligó a crecer rápido. Aprendí que el diseño con raíz es el único que sobrevive: las formas abstractas eran bonitas, pero la Tricapa metálica es verdad. Es el taller, es el producto y es la historia de la empresa.
Pasé de estar "cagado" por el peso del azul de Roberlo a sentirme orgulloso de haberle dado un lenguaje para los próximos 50 años. Empecé queriendo ser creativo y acabé siendo estratega.




